
La dulce espera
La gestación es un proceso especial que puede generar, tanto en la madre como en el padre, vivencias muy placenteras; es una etapa repleta de cambios y transformaciones que pueden disfrutarse con intensidad y plenitud.
La capacidad de recibir y contener a otro, de poder embarazarse mentalmente de otro, de una idea, de un proyecto, de brindar sostén es lo que llamamos "pasividad femenina" la misma no indica una falta de actividad, sino que, por el contrario, evidencia una actividad dirigida hacia adentro, la cual dotaría a la mujer de una gran fantasía, riqueza interior y creatividad. La dulce espera es también cosa de hombres. Ellos experimentan sueños. fantasías, temor, pesadillas, ansiedades,inseguridades, certezas, esperanzas, malestares...
Esta experiencia les atañe y les corresponde participar de ella.
por supuesto que la maternidad y la paternidad enfrentan a la mujer y al hombre a roles desconocidos, sobre todo si son primerizos. Durante siglos las funciones de cada uno se han encontrado polarizadas de forma contundente. De este modo, la mujer se dedicó a parir y a criar hijos, y el varón se redujo a dar el apellido, a proveer económicamente y a propinar castigos ejemplares. Cada género perdió la mitad de sus vivencias en ese proyecto.
No obstante, debemos recordar que los padres y las madres no nacen, sino que tienen la posibilidad de construirse y reconstruirse a cada paso. Se "hacen" en la decisión compartida de la gestación del hijo y en la presencia mutua durante ese proceso, durante la crianza y en la estimulación d las potencialidades del hijo.
La llegada del bebé
Los momentos iniciales de una familia que acaba de experimentar la llegada de un bebé son trascendentales y únicos. Esto requiere de un encuentro íntimo entre mamá papá y bebé. Pero también para el varón resulta fundamental y constitutivo para su función paterna el estar presente.Es necesario que pueda vivenciar, con toda su carga afectiva, el momento en que su hijo llega a este mundo.
Apenas nace, el bebé debe ser chequeado con la prueba de APGAR, que permite valorar su estado. Para ello se tienen en cuenta determinados signos vitales: ritmo cardíaco, patrón de respiración y llanto, color de la piel, tonicidad muscular y reacciones reflejas. Estas mediciones y observaciones se toman en tres momentos distintos, dentro de los primeros cinco minutos de vida.
La conformación de su cabeza será uno de los aspectos más evidentes, Esta tiende a ser de gran tamaño en relación con el resto del cuerpo y en ocasiones, puede parecer algo ovalado o alargada. Este aspecto se irá modificando normalmente con el transcurso del tiempo.
Al nacer en condiciones favorables, el recién nacido presenta una gran receptividad sensorial para ver, olor, oir, sentir con su tacto, chupar y reconocer a sus padres.
Estimulación en la primera infancia
Estimular en la primera infancia no se limita a desarrollar capacidades, habilidades y destrezas en el niño pues, fundamentalmente se trata de que los padres alimenten día a día una relación amorosa y positiva con sus hijos.
Se puede estimar que si las condiciones del entorno son relativamente favorable y estimulante, provocarán repercuciones positivas e inmediatas en el aprendizaje y en el desarrollo del niño.Por el contrario, si son desfavorables y limitadas, actuarán de manera negativa y generarán un perjuicio, a veces irreversible.
La familia el más destacado agente de estimulación
La madre y el niño crean una estructura predecible de acción recíproca que puede servir como un microcosmos para comunicarse y construir una realidad compartida, a partir de la cual el niño conoce la forma de referir y comunicar.
De este modo, comenzará, por ejemplo, a discriminar la succión nutricia (la del pecho materno) de la succión no nutricia (la del propio dedito). Todos estos conocimientos serán esenciales para que, gradualmente, el niño sea capaz de insertarse en la realidad, conocerla y actuar sobre ella. Además la posibilidad de integrar la percepción y el uso de reflejos posibilita al recién nacido la habilidad de encontrar el pecho de su madre por sí mismo, y de decidir cuándo estar piel a piel con ella.El lenguaje, finalmente, comienza a construirse durante el primer mes de vida mediante un largo proceso, pues los llantos movimientos reflejos, al ser descodificados por los padres como hambre, sueño, fastidio, satisfacción, etc., comienzan a adquirir una connotación expresiva. entonces el bebé comenzará a emplear paulatinamente estas manifestaciones como formas de comunicarse con su entorno.
La estimulación del desarrollo, que abarca las intervenciones que pueden llevarse a cabo entre las tres y los seis años dl pequeño, permite darle continuidad a ese abordaje de un modo beneficioso para el acontecer saludable de la infancia, ya que las capacidades, habilidades, aptitudes y destrezas se conquistan realmente a través de la actividad, el ejercicio, la comunicación, el juego, las experiencias, etc. Desde esta perspectiva, se desprende naturalmente la necesidad se que los niños se encuentren inmersos en un ambiente de estimulación que promueva tanto su educación como su desarrollo personal.

Se saco los aportes más importantes del tema.



